Un aparente intento de independencia o de individualismo del general Antonio Imbert Barrera despertó el celo de la Embajada de Estados Unidos y en un informe de su organismo de inteligencia al presidente Lindon B. Johnson lo acusa de "adoptar decisiones intransigentes" en la conducción del Gobierno de Reconstrucción Nacional, a raíz de la guerra del 24 de abril del 1965.
El informe, desclasificado el viernes y que está en la biblioteca presidencial Lindon B. Johnson, corresponde a la colección documentos de las actividades de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En el reporte del agente de la CIA, fechado en el Salón de Situaciones de la Casa Blanca, y con la remisión "del comandante Josephson para el Presidente", sábado, 29 de mayo del 1965, dice: "Antonio Imbert sigue adoptando una posición intransigente y aparentemente relegando a los demás miembros de la Junta".
Esta Junta erigida por la Embajada estadounidense en los primeros días del conflicto de abril, estaba integrada, además, por Julio Postigo, Carlos Grisolía, coronel Pedro Benoit y Alejandro Zeller que era considerado como un fiel colaborador de Imbert Barrera y de quien se dice en el informe que "aparentemente ha comenzado a disfrutar del poder" junto al héroe del 30 de mayo.
Sorprendida la Embajada por el poder que concentraba Imbert Barrera, dice: "Da todas las señales de seguir adelante en sus esfuerzos para solidificar sus posiciones".
"Más aun, molesto por la forma en que se le va a pagar a los empleados del Gobierno, Imbert probablemente va a aumentar su campaña en contra de la ‘intervención’ de Estados Unidos y la OEA", dice el informe que no detalló en qué consistían estas desavenencias.
Según el reporte "este punto de seguro será reforzado en las marchas que se llevarán a cabo mañana (30 de mayo de 1965) en el aniversario del asesinato de Trujillo".
"Luego de varios días de negociaciones", dice el informe de Josephson,"el régimen de Imbert retiró ayer formalmente su oferta de cederle Radio Santo Domingo a la OEA".
La comunicación indica que la "justificación" dada para esta decisión era que hubo protestas al nivel nacional en contra de esta entrega.
En cambio, ofreció para las transmisiones de la OEA, "cualquier otra estación, aunque todas eran mucho menos poderosas que Radio Santo Domingo".
La CIA consideraba que "la decisión de Imbert de utilizar a Radio Santo Domingo para sus propios propósitos (probablemente la puede poner a funcionar en un día) es una indicación más que no va a cooperar con la OEA en materia que no lo aventajen a él".
La Agencia revela que había "signos de desilusión de algunos miembros de la Junta leales", aparentemente a Estados Unidos.
Y comunica que "el embajador Bennett (William Tapley), quien se reunió con los miembros de la Junta Julio Postigo y Carlos Grisolía, reportó que ambos hombres estaban convencidos de que Imbert no tenía intenciones de dejar el puesto".
Sobre este particular no hay más detalles pero, obviamente, hubo presión por parte de la embajada estadounidense contra Imbert Barrera y Zeller para que renunciaran.
"Ellos (Postigo y Grisolía) sentían que Imbert y Zeller estaban tomando todas las decisiones", agrega la CIA.
El embajador estadounidense, basado en sus contactos con el régimen leal, reportó que Postigo, Grisolía y el coronel Pedro Benoit estaban jugando papeles auxiliares y probablemente dejarían sus puestos sin problemas.
"Incluso, Postigo dijo que quería abandonar pronto y retornar a su editor", añade el reporte.
La CIA temía que "si Postigo (quien es amigo de Bosch) renunciaba, crearía un impacto psicológico para los rebeldes, al menos que se encontrara otra solución más moderada".
Grisolía, aunque también “desilusionado”, dice el informe, "mostró más rectitud y expresó que debía haber un ganador y un perdedor en esta lucha o se formaría una nueva crisis".
Agrega que Grisolía claramente estaba en desacuerdo con las concesiones que se le hacían a los rebeldes en nombre de la neutralidad.
En ese momento, en los inicios de la revuelta, la Embajada estadounidense trataba de buscar una rápida salida al conflicto, y se mencionaron varios candidatos para presidir un régimen de transición, entre ellos Antonio Guzmán.
Grisolía lo objetó porque Guzmán "estaba bajo las órdenes de Juan Bosch” y que “no era una buena decisión para ser el líder del gobierno interino", dice el documento.